(Dos morochas escribiendo. Dos morochas que viven, sienten, padecen, experimentan, disfrutan al igual que vos. Dos amigas que se unen en un gran número de puntos, comas, letras, números y acentos para comunicarte todo eso que pasa por tu abrumada cabeza día a día. Estamos acá para apoyarte mediante la palabra, para contarte que no sos la única loca que llora por las noches o que sueña con un príncipe azul. Estamos acá para que sepas que somos tus amigas a distancia, que también nos gustan las noches de películas y que estamos locas por un chico, y nos pasamos horas hablando de él. Estamos acá... ahora, leenos y sumergite en un sinfin de cuentos e historias increíbles, basadas en hechos reales.)

martes, 9 de junio de 2015

Y hoy ya no duele

Y hoy, mientras desayunaba, me di cuenta que no habías sido mi primer pensamiento al despertarme, es más, estoy casi segura que tampoco anoche fuiste el último.
Poco a poco comienzo a ordenar mis ideas, comienzo a darme cuenta que el mundo sigue su curso normal y no se va a detener nunca, aunque a veces quiero eso con todas mis fuerzas. El sol va a seguir saliendo por el este y los planetas van a seguir girando alrededor del sol por más que no estes conmigo, me guste o no, quiera o no.
Quizá tan solo eso era lo que necesitaba: tiempo. El tiempo todo lo cura, aunque sea difícil de creerlo. El tiempo cura todas las heridas, hasta aquella que creemos insuperable. 
En un tiempo (este tiempo puede ser semanas, meses o años, quién sabe) seguramente solo te tenga guardado en mi memoria como un bonito recuerdo, como una persona que me ayudo a auto superarme. No voy a sentir nada cuando escuche tu nombre ni cuando oiga tu voz.  No vas a ser un recuerdo doloroso, vas a ser solo un recuerdo; uno de mis más bonitos recuerdos.
Gracias por los aprendizajes, las risas, los llantos, los momentos compartidos, gracias por absolutamente todo.


jueves, 4 de junio de 2015

Insoportable nómade

A veces me quiero, a veces no. A veces me siento bien, a veces no. Pero mucho más allá de que sienta lo que ese día se me haya ocurrido sentir, la vida sigue y el mundo sigue girando a mi al rededor... y nunca logro, sea cual sea mi situación en debido momento, tener esa sensación de que hay personas allí afuera que les importa aunque sea un mínimo porcentaje mi existencia. Es un cliché decir que uno mismo se siente en la terrible soledad aunque haya mil personas a su lado... pero lo cierto es que eso renace en mi interior, sin más. No puedo hacer nada, ni decir nada, ni siquiera logro cambiar esa perspectiva intentando con todo mi ser y con todas las fuerzas que poseo. Sé que para muchas personas puede ser una estupidez o puede carecer de completo sentido, pero realmente me preocupa. Me preocupa visualizarme sin una amiga por el resto de mi vida, me exaspera saber que me cuesta tanto relacionarme con las personas de manera afectiva... porque, sí, sí, obviamente puedo hablar normalmente con una persona y tener algún tipo de conexión, ¿pero cómo puede ser que no pueda mantener amistades? ¿Cómo es que se me imposibilite de esa manera tener más que un amigo? Ni siquiera se me ocurre plantearme que el problema es mi personalidad o la manera en la que actúo... porque si puedo llevarme bien, hablar, reírme, salir, jugar con una persona en particular, ¿por qué de repente sucede que no puede ser mi amigo? ¿Por qué no me puede querer? Soy una nómade: no tengo un lugar fijo en el mundo, voy con nerviosismo en busca de un poco de cariño, desesperada por un par de mimos. Triste, taciturna, infeliz. Sola, sola, sola, completamente sola.